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martes, 27 de marzo de 2007

Problema existencial

Es molesto que te hagan problema por todo.
Si decís algo sos un hincha pelotas. Si no decís nada sos poco comunicativo.
Si andás con una sonrisa en la cara, es porque alguna picardía hiciste. Si andás serio es porque tenés algún problema.
Si les regalás flores porque sí, algo habrás hecho y querés remediarlo. Si no les regalás nada, sos un insensible y todo te importa un carajo.
No hay quien entienda mínimamente a las mujeres. Eso ya lo sabe todo el mundo. Incluso quienes se llenan la boca pretendiendo entenderlas, en algún momento quedan con la mandíbula desencajada y rascándose la cabeza. Son maravillosamente impredecibles y eso hace que a uno no le quede más remedio que adorarlas... aunque cada 5 minutos las putee justamente por eso.

Pero no es eso lo que me impulsa a escribir este texto. Hay un tema de mayor importancia que esas nimiedades. Un asunto que nos ataca en la fibra más íntima de nuestro ser. Una actitud que atenta contra nuestro más atávico instinto. Una exigencia que pretende que neguemos nuestra más profunda naturaleza. A saber:

Por qué carajo tengo que bajar la tapa del inodoro cuando termino de mear?


A ver, mujer, contestáme:
Tu derecho a encontrar la tapa baja es mayor que el mío a dejarla levantada?
El trabajo que tenés al bajarla es mayor que el mío al subirla?
Acaso tu sentido de la elegancia es más merecedor de atención que mi sentido de la practicidad?
Atenta la tapa levantada contra tu sentido de la estética? Hey! Es un baño, no una pasarela!

Ilustráme por favor. De qué manera la tapita del puto inodoro te ofende? Te parece poco higiénico acaso? Si me decís que mi sistema de puntería no logra dar en la diana y todo queda hecho un chiquero, entonces sí, tu reclamo sería totalmente válido y justificado. Si me decís que soy un mugriento de porquería que no tira de la cadena, también estaría justificada tu reivindicación. Pero no es de eso de lo que te quejás, verdad? Noooo, nada de eso. Lo que te complica la existencia y hace que vos me la compliques a mí, es la tapa del orto.

Dale, decime... cuál es el maldito problema?


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