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viernes, 26 de enero de 2007

Carlos Drummond de Andrade


Nacido en Itabira en 1902 y fallecido en Río de Janeiro 1987 es considerado el mayor poeta de la literatura brasileña del siglo veinte.

De alguna manera, me recuerda al gran Dylan Thomas. Una tristeza, un dolor, una oscuridad que surge quién sabe de dónde y que nos lleva por paisajes no tan sencillos de evocar.

Acá dejo un par de sus poemas.

José

" Y ahora, José? La fiesta acabó, la luz se apagó, la gente se fue, la noche enfrió, ¿y ahora, José? ¿y ahora, tú? tú que eres sin nombre, que te burlas de otros, tú que escribes versos, que amas, protestas, ¿y ahora, José? Estás sin mujer, estás sin discurso, estás sin cariño, no puedes beber, no puedes fumar, escupir no puedes, la noche enfrió, el día no vino, no vino el tranvía, la risa no vino ni vino la utopía, y todo acabó y todo escapó, todo enmoheció, ¿y ahora, José? ¿Y ahora, José? Tu dulce palabra, tu instante de fiebre, tu gula y ayuno y tu biblioteca, tu mina de oro, tu terno de vidrio, tu incoherencia, tu odio - ¿y ahora? Tal vez si gritases, tal vez si gimieses, tal vez si tocases algún vals vienés, tal vez si durmieses o si te cansases o si te murieses...Pero no te mueres, Aguantas, José! Solo allá en lo oscuro como bestia agreste, ya sin teogonía, sin pared desnuda para recostarte, sin caballo negro que huya al galope, caminas, José! José, ¿para dónde? "


Los hombros soportan el mundo

" Llega un tiempo en que no se dice más: Dios mío. Tiempo de absoluta depuración. Tiempo en que no se dice más: amor mío. Porque el amor resultó inútil. Y los ojos no lloran. Y las manos tejen apenas el rudo trabajo. Y el corazón está seco. En vano mujeres golpean la puerta: no abrirás. Quedaste solo, la luz se apagó, pero en la sombra tus ojos resplandecen enormes. Eres todo certeza, ya no sabes sufrir. Y nada esperas de tus amigos. Poco importa la vejez, ¿qué es la vejez? Tus hombros soportan el mundo y no pesa más que la mano de un niño. Las guerras, las hambres, las discusiones dentro de los edificios prueban apenas que la vida prosigue y que ni todos aun se liberaron. Algunos, pareciéndoles bárbaro el espectáculo, prefirieron (los delicados) morir. Llegó un tiempo en que es inútil morir. Llegó un tiempo en que la vida es una orden. La vida apenas, sin mistificación. "

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