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viernes, 15 de junio de 2007

Desde Rusia con amor

En Rusia hay un almacén.
Seguramente hay muchos almacenes, pero este se encuentra en la Bahía Andreeva, en la Península Kola al noroeste del país.
También, probablemente hay muchos almacenes en ese lugar, pero este en particular es el hogar de 21000 núcleos de combustible nuclear usados en submarinos y rompehielos.

Este material radiactivo está confinado en tres enormes tanques de concreto. El problema es que están empezando a corroerse y el agua marina se está filtrando.

Algunos estudios muestran que el agua salada podría acelerar la desintegración del combustible, partiéndolo en diminutas partículas. Si la concentración de las mismas en el agua marina llegara a niveles de entre un 5% y 10%, podría ser muy peligroso, dicen.

Los cálculos muestran que la creción de una mezcla homogénea de estas partículas con agua, puede llevar a una reacción en cadena incontrolable, que en el peor de los casos desembocaría en una explosión de hidrógeno.

La Bahía Andreeva está a 50 km de Noruega y ese hipotético escenario (que es un riesgo real), podría ser causante de un desastre mucho mayor que el de Chernobyl, afectando seriamente a los países escandinavos y el noroeste de Europa.

El material radiactivo debe ser trasladado a una ubicación más segura, y es justo este manejo el que generaría las condiciones de mayor riesgo.

El riesgo es lo suficientemente serio como para garantizar el estudio de las potenciales consecuencias radiológicas, pero se duda de que los responsables del mantenimiento de estos almacenes (la Marina de la Federación Rusa) tengan los recursos y el deseo de emprender la tarea.

Hasta acá, grosso modo, es de lo que se habla en el artículo de NS.

Y yo no puedo dejar de volver a preguntarme lo mismo de siempre: cuándo aprenderemos a pensar en las consecuencias? O mejor: Cuándo seremos capaces de PENSAR?

Hace unas pocas semanas, mirando un documental sobre energías y medio ambiente, varios de los entrevistados decían que el uso de la energía nuclear, evitaría la liberación de varios miles de toneladas de CO2 a la atmósfera, correspondientes a la combustión de los combustibles fósiles necesarios para generar electricidad.

Esas mismas personas no se explicaban por qué la gente se oponía tanto a la instalación de nuevas plantas, y decían cosas tipo: "Sí, yo sé que hay preocupación por lo que se haga con los residuos, pero la energía generada por las plantas atómicas es limpia!"

Y los residuos? Qué hacemos con ellos? Simple: los metemos en ataúdes de concreto, muy seguros, infalibles casi... hasta que surja algo que pueda generar una reacción en cadena incontrolable. Nadie los quiere. Nadie sabe que hacer con ellos. Viven en un viaje continuo, hasta que encuentran alguna republiqueta que los acepte por unos mugrosos dólares. Y a pesar de ello, no dejan de ser mortalmente peligrosos. Letales.

Lo serán durante cientos o miles de años.

En el artículo de NS se hablaba de que estaban sentados sobre un barril de pólvora con una mecha encendida en la mano. La única duda era el largo de la mecha.

Vaya imagen!

Es posible que seamos tan estúpidos? Constantemente? La estupidez debería doler, debería provocar un sufrimiento agudo que ni siquiera los masquistas toleraran. Así cuando uno abusa, podría darse cuenta y parar. Esa es la gran falla de la Naturaleza: hacer indolora a la estupidez.

Mierda...

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