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miércoles, 2 de mayo de 2007

Notas de cine I

Con este texto inauguro una pequeña serie. La misma estará basada en un libro que llegó a mis manos por tortuosos caminos. Se llama "Más notas de cine", escrito por Homero Alsina Thevenet, un periodista uruguayo dedicado en gran medida al cine. Aunque el autor falleció en 2006, año también en que se publicó el libro, los artículos fueron recopilados a fines de 2002 y principios de 2003.

Tiene algunas cosas que para los cinéfilos pueden resultar interesantes, y para el resto curiosamente novedosas. Entre sus páginas se encuentran notas sobre los premios Oscar, la censura en Argentina (Alsina Thevenet escribió para publicaciones de ese país), escritores, directores, actores y actrices que fueron pilares del cine clásico (Chaplin, Mae West, Kurosawa, James M. Cain, etc), así como comentarios sobre algunas películas (unas lejanas y otras más cerca en el tiempo).


Todas las palabras que siguen, pertenecen a este libro. Las faltas de ortografía, si las hubiere, son mías claro está.


El Oscar la Academia de Hollywood: Los sistemas y los dramas

ABRIL ES EL MES más cruel para buena parte de la industria cinematográfica de Hollywood. Durante una cena anual que es tan famosa como otra cena del Nuevo Testamento, algunos centenares de comensales festejan chistes, escuchan canciones, aplauden discursos y se notifican pausadamente sobre los Oscar del año, nómina ésta que ha sido votada por ellos mismos, pero cuyo escrutinio queda retenido hasta el minuto de la proclamación. En cada una de estas instancias hay cinco angustias, que rápidamente se transforman en una alegría y en cuatro frustraciones. Sin embargo, el ánimo de la reunión no decae. Lo normal es que cuatro actrices perdedoras feliciten con sonrisas a una actriz ganadora, en un trámite que se prolonga por toda la escala social de productores, directores, fotógrafos, encargados del montaje, más un largo etcétera. Como lo dijera Bob Hope al anunciar el comienzo de una de esas ceremonias, "la mejor actuación de esta noche estará a cargo de los perdedores".

Aunque esas cenas y esas proclamaciones de Oscar han llegado a la fama mundial, el público suele ignorar los mecanismos de tales premios. Algunos aficionados creen que la academia de Artes y Ciencias de Hollywood designa un comité a modo de Jurado anual; otros llegan a creer que los Oscar son dictaminados (o "digitados") por las empresas productoras o por los Bancos o quizás por el Presidente de los Estados Unidos. En estas fantasías suele especularse sobre la justicia o injusticia de este o aquel premio, sobre una presunta xenofobia que proscribiría al cine extranjero, o incluso sobre las maldades de un sistema (cualquiera sea) que nunca dio a Greta Garbo el Oscar a mejor actriz del año. El prejuicio más difundido es el de que los premios de la Academia se pueden comprar con dinero, idea esta en la que no se quiere advertir que el dinero es ingrediente de muchos y que, aun en ese extremo, la carrera seguiría siendo pareja.

Los mecanismos reales de la Academia de Hollywood son más complejos que esas simplezas. También son más limpios. Se integran en una tradición anglosajona del "fair play" y han sido ajustados, desde 1927 hasta hoy, para evitar las trampas, las presiones y las infidencias. Quienes votan los premios son los tres o cuatro mil socios de la entidad, todos los cuales poseen una identidad profesional clara y a veces múltiple. Son directores, productores, intérpretes, técnicos en las diversas disciplinas cinematográficas. Están divididos en "ramas" por cada una de esas disciplinas, y ese dato conduce a una doble votación. En la primera etapa (cuyos resultados se conocen habitualmente en febrero) cada rama ha votado las mejores labores anuales de su propia especialidad. Los intérpretes eligen las mejores interpretaciones, así como los fotógrafos eligen las mejores labores de fotografía. Esto da un comienzo sólido a la votación anual, porque se trata de aplicar un conocimiento especializado. Todo espectador y todo crítico suele opinar sobre el talento y la calidad de una labor de actriz, pero quien mejor puede opinar al respecto es otra actriz (u otro actor) que sabrá calibrar la índole del papel, el aporte del texto o el aporte del director. Con esa votación secreta, hecha dentro de cada "rama", se llega al grupo de candidaturas o "nominations", que suele llegar a cinco nombres por cada rubro. Esos grupos anunciados en febrero son después el campo reducido con el que se hace la votación por toda la masa social, lo cual culmina en la cena de marzo o abril.


Continuará...

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