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miércoles, 21 de marzo de 2007

El sonido del silencio

Dicen que el silencio también es música. Y cuánta razón tienen!
En un principio, este artículo pretendía ser algo medido. Con citas escogidas, algún estracto de algún libro, incluso la mención a un precioso artículo aparecido en Entropía, pero en este momento de saturación extrema, no es mínimamente suficiente.

Te pregunto a vos, persona habladora, ente bochinchero, ser verborrágico: es necesario llenar cada segudo, de cada minuto, de cada hora, de cada día, los 365 días del año, de basura verbal? Es tan imperiosa esa necesidad, que no importa qué se diga con tal de decir algo?

Me atomizás! Mil y una boludeces continuamente! Me machacás los oídos! Me atosigás el alma! Me achicás la mente! Hacés que me carcoma la demencia! Parásito! Me robás la PAZ!


BASTA DE VOMITAR SONIDOS!


No lo entendés?

Dos ojos para ver, no simplemente mirar. Una función específica.
Dos orejas para escuchar, no el mero hecho de oír. Una función específica.
Un ENORME cerebro para pensar, no sólo idear estupideces.
Una SOLA y PEQUEÑA boca. Varias funciones (siendo la de articular palabras sólo una de ellas).
Ninguno de esos detalles te da una pauta? Mirá las relaciones! Escuchar más, ver más, pensar más... HABLAR MENOS!

Eso no te dice nada? Leé con tus ojos y asimilálo con ese zapallo que tenés por cerebro. Mientras intentás hacer eso, cerrá esa letrina que tenés por boca, y prestále antención a lo que sucede: HAY SILENCIO!

A vos, subnormal, te digo: No te das cuenta de que no me importa un sorete si le compraste una bobina nueva a tu moto? Simplemente estoy fumando un pucho en la vereda. Me tomé 5 minutos fuera de la oficina! Qué te da el derecho a arruinarme ese momento?

A vos, enferma, te digo: Me es más que suficiente con tener que compartir el mismo aire del vehículo a tu lado durante 8 horas! Ni siquiera me inspirás simpatía... acaso pensás que me interesan aunque sea sólo un poco tus pequeñas cuitas?

A vos, vieja pelotuda, te digo: En todos mis 32 años sólo te he visto una vez: hoy. Entonces, a vos te parece que puedo estar genuinamente extasiado con tu cháchara barata e insoportable? Ni siquiera mis amigos, que tienen impunidad, me hacen eso! Vieja de mierda! Qué me importa a mí que hayas ido a tomar el té con Mabel-la-del-Registro! Es más: QUIÉN CARAJOS ES MABEL! Porque no, no conozco a la histérica de Mabel... y tampoco conozco al croto del marido.

Necesito un instante de silencio!

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