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viernes, 27 de mayo de 2005

Desvaríos III

Y entonces, cuál es?

Cuál es el sentido?

Es la pregunta que me hago cada tanto. Tal vez de manera más usual de lo que sería razonable, o saludable.

Qué es lo que nos impulsa? Para qué estamos acá?

Chris, aquel soldado que sobrevive al final de la película Pelotón se dice que debe encontrar el bien y el significado de la vida... pero es posible encontrarlo? Y qué es lo que encontraremos?

Hay veces en que la respuesta parece clara y bella. Con esa belleza propia de las cosas simples. Pero la respuesta no es tal. Es algo vacío, y la belleza se transforma en un barniz barato que le da una triste pátina a algo que no es tan simple; algo cuya, tal vez aparente, complejidad me saca todas las respuestas de la boca.

Trabajar. Eso eso? Estamos acá para trabajar? Hacer dinero? Acumular bienes? Cosechar éxitos? Sobresalir? Ser un engranaje más de ese monstruoso invento llamado La Sociedad? Sobrevivir? No puede ser eso. Es todo lo que hay? Estamos acá tan sólo para sobrevivir? A veces creo que sí. Hago lo que me gusta, soy bueno en ello, y no tengo a nadie sobre mi hombro. Me va bien, y me siento a gusto haciéndolo. Pero es esa la razón de estar acá? Si se toma distancia, en el gran esquema de las cosas, no parece demasiado. No es demasiado; ni siquiera mucho.

Tal vez amar. Pero qué es el amor? A veces lo busco con tanto ahínco, que se transforma en una obsesión. Como si sólo por desearlo pudiera exorcizar algún demonio. No concibo estar completo sin esa persona especial. Y sin embargo estar con alguien especial, no siempre le da sentido a todo. Como si idealizara al amor, y lógicamente, luego, al descubrir que las idealizaciones son imposibles de plasmar en el plano de nuestra realidad, el sentido que creí encontrar se resquebrajara. O acaso el problema sea que no ha aparecido Esa persona especial. Pero quién sabe? Quién puede decirlo con certeza?

El objetivo, entonces, es esperar? Esperar que llegue algo o alguien que ilumine nuestra alma?

Y si se trata de iluminarnos el alma, no deberíamos enfocarnos hacia adentro? Hacia ese misterioso, lejano e ignoto lugar con el que tanto se ha especulado y sobre el que tanto se ha escrito y dicho? A qué nos lleva eso? A la realización personal? La búsqueda de Dios, Alá o como se quiera nombrar? Yo lo he buscado, y creí encontrarlo... mucho tiempo atrás. Y al final, eso tampoco le dio sentido a nada. Esa búsqueda, sin embargo, me llevó a una especie de descubrimiento: Dios es un tipo cualquiera. Puede derrochar bondad, o hacer gala de una indiferencia y un cinismo duros como un muro. Es capaz de sentir afecto, amor si es que prefieres ese término, pero si te cruzas con él cuando está de mal humor... entonces sí que estás en un problema! En fin, un tipo. Por algo es que somos “a su imagen y semejanza”, no?

Crear. Teóricamente somos creación del Tipo, así que para ser consistentes con la “imagen” y con la “semejanza” deberíamos crear. Pintar. Esculpir. Hacer un juguete. Componer música. Escribir. Aunque sean disparates incoherentes como esto que surge de mis dedos? Ajá, perfecto. Vivimos para crear? Cierto, es lindo. Más que lindo, es regocijante... siempre que se tenga un poco de paciencia. Ver un material informe, o un lienzo, una partitura o una página en blanco y volcarnos enteros a lo que tenemos enfrente para poder hacer surgir algo. No importa qué, si es diminuto o enorme, simple o complejo. No tiene relevancia si somos consumados artistas o los más torpes de los principiantes. Sí importa que lo hagamos con honestidad y ganas. Pero y después qué? Nos quedamos con ese sentimiento de: bueno, ya está... es PRE-CIO-SO! Y ahora? Le dimos vida a algo; tal vez desprendiéndonos en el proceso de una parte nuestra...y a dónde nos conduce eso? Es que debemos correr a comenzar otra cosa? Una y otra vez?

Dar vida? Como el más mísero de los parásitos, preocupados tan sólo por reproducirse y medrar? Se reduce la existencia al viejo “amaros los unos a los otros y reproduciros”? Por supuesto, la idea de un hijo o una hija, a quien transmitir y dar lo que tengo, lo que soy, lo que sé, lo que creo y lo que ignoro, me rondaba feliz e insistentemente por la cabeza, pero... pero esa es otra historia.

Lo cierto es que ni en pedo pienso traer una nueva vida a ESTE mundo... al menos no de momento. Porque a dónde estaría trayendo a mi niño? A este lugar decadente, superpoblado y moribundo? Qué tipo de vida tendría? Tendría probabilidades de ser feliz? Y qué tan buenas probabilidades?

Sería, en otro orden de cosas y desde un punto de vista egoísta, una manera de lograr la inmortalidad... pero quién quiere ser inmortal?

Hey! Voy en contra de la supervivencia de la especie! Al diablo con eso! Y a la mierda con la especie!

Tantas preguntas... y tan pocas respuestas.

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