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martes, 25 de setiembre de 2007

Juceca /01

La muela de Cristalino

Hombre sufrido pa los dolores, aura que dice, Cristalino Palero.
Supo dolerle una muela 22 años seguidos. El día que se le calmaba un poco andaba mal; extrañaba. Pa pior, como perseguido por la disgracia. Cada vez que se sacaba mentiras de los dedos, había que enyesarlo.
Una vuelta en el boliche El Resorte, estaban Cristalino, la Duvija, Orosmán Frontera, Encíclico Cartucho, el tape Olmedo y el pardo Santiago, mamaus por unanimidá.
Orosmán Frontera y el tape Olmedo jugando a la escoba de quince, con unas cartas tan grasientas, que en una el tape vio que tenía escoba, se afirmó con una sota, la dio contra la mesa, y hubo que despegarla con un cuchillo.
Encíclico Cartucho jugaba con el gato, un lindo barxino, rabón desde una vuelta que estaban cortando salchichón y metió la cola.
Más allá, en un rincón, sentau en un casillero de cerveza, Cristalino con la cara hinchada por la muela.
— ¿Cómo anda esa muela don Cristalino? — le preguntó Orosmán. El otro contestó con un quejido. Encíclico le dijo al pardo Santiago:
— Pa los dolores Cristalino es lo más sufrido que hay. Un hombre que ahí donde lo ve... ¿lo ve?
— Lo veo sí.
— Bueno, ahí donde lo ve, la otra vuelta se reventó un dedo con un martillo, y en lugar de tirar el martillo, tiró el dedo y siguió clavando como si tal cosa.
— ¡Fijesé!
— Un hombre que ahí donde lo ve... ¿lo ve?
— ¡Lo veo sí!
— Bueno, ahí donde lo ve es de lo más bromista.
— ¿Bromista es?
— Una cosa especial. Y andando en carro, no le digo nada.
Fue la Divija la que se le arrimó a Cristalino:
—¿Cómo anda esa muela, don Cristalino? — le preguntó
— Es el nervio.
— ¿Por qué no se toma unos vinitos para dormirlo?
— Tengo tomado...
— ¿Y no se durmió?
— Se me durmió el brazo de levantar vino; pero el nervio nada. Y fíjese la cara como se me sigue hinchando.
— No se preocupe. — dijo Orosmán — que cuando usté no alcance yo se la rasco.
Fue cuando el tape Olmedo dejó los naipes, se le aproximó a Cristalino, le puso una mano en el hombro, le tanteó la hinchazón, y le dijo:
— Si usté fuera deseoso yo le sacaba la muela, don Cristalino, porque está bien que el hombre macho se hizo pa sufrir, pero usté me tiene medio podrido con tanto quejarse.
En un grito Cristalino. Sufrido y todo, en un grito.
En eso llega al boliche Policlínico Estrofa, con una escopeta. Cristalino fue verlo y decirle:
— Vea don, hagamé una gauchada y encájeme un tiro aquí en esta muela, asomesé — y abrió la boca — ¿ve...? préndale cartucho.

Policlínico Estrofa se asomó. Pidió un vino. Manso el hombre, cargó la escopeta. Acarició el gato. De un lengüetazo cambió el pucho de rincón. Le clavó las vistas a Cristalino y le ordenó:
— Abra.
Cristalino en un grito, va y abre.
La Duvija como sonseando salió pa fuera. El tape Olmedo le empezó a hacer punta a un palito. Los demás miraron pa otro lado, alguno silbó bajito y el barcino saltó del mostrador a una bolsas de afrechillo.
Se oyó gatillar, Cristalino cerró los ojos y el otro le descargó el cartucho adentro de la muela.
No sólo le mató el nervio, sino que además se la emplomó.


Julio César Castro

4 comentarios:

venusina dijo...

Jajaja, buenísimo. Hay nombres que sirven para entidades y viceversa. Policlínico Estrofa. Me hace reir.

Anónimo dijo...

jo, qué bueno :)
no conocía yo a este señor...
thx, punch
w.

Naazgul dijo...

Venusina: Sí, una de las marcas de fábrica más reconocidas de Juceca, son precisamente, los nombres de los personajes de sus historias.

Wil: Hola! :)
Julio César Castro (fallecido hace algún tiempo) fue un escritor uruguayo muy celebrado por sus historias ambientadas en el "boliche El Resorte". Siempre delirantes, a veces con mucha ternura, con muchos modismos y giros idiomáticos usados en el campo.
Cuando vuelvas, te regalo un libro... :)

Anónimo dijo...

ja, qué bueno.



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