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miércoles, 15 de agosto de 2007

El Viejo Cementerio Judío de Praga.

Con Nacho solemos bromear sobre si realmente hay un mundo más allá de Tararias o Rosario (dos pequeñas ciudades a pocos kilómetros de Colonia), como una especie de burla a nuestra propia ignorancia.

El largo viaje de mi hermana ha hecho que interpretemos a cada instante este pequeño acto de reirnos de nosotros mismos.

Es tanto lo que desconozco, que cada mínimo relato me deja mudo de asombro, maravillado. Cada fotografía da pie a historias enmarcadas ya sea por hechos o leyendas.

Una de las historias que más me impresionó es la que involucra al lugar que le da nombre a este post. Aunque la palabra correcta sería "estremeció".

El cementerio fue establecido en el siglo XV (la tumba más antigua data de 1439 y pertenece al poeta y erudito Avigdor Karo), y continuó en funciones hasta 1787. Fue ampliado en varias ocasiones de una manera no convencional: Debido a la imposibilidad de aumentar la superficie, según parece porque los cristianos no quisieron vender más terreno, se procedió a agregar capa sobre capa de sepulturas, por lo que pueden verse lápidas de distintos períodos asomando a la superficie de la tierra. Hay unas 12 mil lápidas, amontonadas, renegridas, inclinadas y gastadas por los siglos, pero se dice que deben de descansar allí los restos de unos 30.000 judíos.

También puede encontrarse allí la tumba del gran erudito y maestro Judah Loew ben Bezalel, conocido como el Rabino Loew ( fallecido en 1609) y al que se asocia con la leyenda del Golem, un muñeco de barro al que le insufló vida y tuvo luego que destruir.

La historia del Viejo Cementerio Judío es fascinante, pero no es eso lo que me conmovió.
Lo notable, es que tanto el Cementerio como las antiguas sinagogas no fueron tocados durante la Segunda Guerra Mundial, cosa rara si consideramos que Praga, ciudad hermosa si la hay, padeció grandes dolores y daños.

Sufrió de la persecución y exterminio de sus habitantes (judíos por supuesto, pero también de otros elementos "dañinos para la seguridad del estado") por parte de los nazis, que también la saquearon. Y cerca del final de la guerra, sufrió un muy severo bombardeo de los aliados, que se equivocaron de blanco.

La razón para haber sido respetado por el regimen depredador y asesino fue muy sencilla: la intención de Hitler era la de hacer de ese lugar un museo luego de ganar la guerra... luego de haber liquidado a todos los judíos de Europa.

El cementerio iba a ser el "Museo Exótico de una Raza Extinguida".


Museo Judío en Praga
Radio Jai
Foto superior: Exmanoel
Foto central: Traveliana
Foto inferior y crónicas: The Traveling Warrior Sister

2 comentarios:

Carmen Fernández Etreros dijo...

Leo este post cuando estoy escribiendo una novela sobre un viaje a Praga y busco información sobre el cementerio judío. La verdad es que desde que estuve allí es un sitio que me parece sobrecogedor por el silencio y por la cantidad de pájaros (cuervos) que se dan cita en este lugar.
Había leído la hª que cuentas y me parece tremenda.
Lo curioso es que es un lugar que impone un extraordinario respeto.
Saludos y enhorabuena por el blog

Naazgul dijo...

La foto central es espectacular. Con un poco de niebla, sería bastante inquietante, por decir lo menos.
En flickr hay un buen lote de fotos del cementerio. En una de ellas se ve gente leyendo, con la espalda apoyada en alguna lápida. Evidentemente el silencio puede ser provechoso en algunos casos.

Es tremendo, sí. Aunque incluso esa palabra queda muy disminuida frente al concepto.

Gracias por pasar por acá, espero verte cada tanto. :)
Me interesa lo de la novela... cuándo sale? Hay algún capítulo de muestra? Una sinopsis? Algo? No podés espolear la curiosidad de la gente y luego dejarla para que se cocine a fuego lento! Eso es crueldad para con los animales!



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