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miércoles, 6 de junio de 2007

Las cosas por su nombre

Prácticamente no consumo noticias. Puedo cazar alguna en TV durante una comida familiar, o ver alguna por arriba ojeando el diario, pero las palabras "Sensación Térmica" se están repitiendo con alarmante frecuencia en los medios de prensa, y no entiendo por qué. De Sensación Térmica puede hablarse cuando salís a la calle una noche de invierno y el viento helado te roba el calor, haciéndote sentir más frío del que en realidad hace. Punto.

Pero de qué carajo hablan los periodistas cuando dicen "Sensación Térmica"? Tomemos como ejemplo parte de un miniartículo aparecido en uno de los principales periódicos de circulación nacional el domingo pasado:

Un comerciante de La Teja, cansado de los atropellos de unos delincuentes ensañados con su negocio (hasta le robaban el pestillo), resistió a tiros una rapiña. El ladrón murió y el almacenero quedó emplazado. Una prueba de la sensación térmica de altísima violencia de algunos barrios.


Un par de puntualizaciones:
1- Emplazar: En Derecho, citar a un acusado.
2- Rapiña: Robo, saqueo con violencia, hurtar, arrebatar.

Así que, visto lo anterior, por defender su trabajo, el fruto de su esfuerzo, su fuente de sustento, a él mismo, un comerciante debe comparecer ante la Justicia. Tal vez incluso termine preso. Y yo me pregunto: la Justicia aparte de ser ciega, será también imbécil? Le cambiaron la balanza por un reproductor de mp3 y medio kilo de marihuana para que se entretuviera?

Y a vos, mi querido y eufemístico periodista, te pregunto: qué mierda tenés en la cabeza? Sensación Térmica? Sensación Térmica, la Chota de Hara! Llamá a las cosas por su nombre, si tenés los huevos suficientes, o guardá silencio.

Cuál es ese nombre? No creo que sea uno solo, pero tal vez alguna de estas opciones se acerque: es vergüenza; es un nulo poder rehabilitador del sistema carcelario; es que la gente ya no confía en nadie más que en sí misma; es que la Justicia y la Ley son del todo ineficaces, que no alcanza, que no sirve; que en las cárceles las condiciones de vida llegan a ser infrahumanas y que, si bien es cierto que el ser humano puede acostumbrarse a cualquier cosa, el precio a pagar es altísimo: se pierde eso que nos hace humanos. Es decir, los reclusos a la fuerza se vuelven perros rabiosos.También el nombre puede ser que la sociedad está resquebrajada; que la gente está cansada y harta de que las Instituciones que teóricamente deben protegerla, estén desmanteladas y sean prácticamente nominales, carentes de poder.

El nombre de las cosas es un montón de otras cosas que no tengo la presencia de ánimo, o la habilidad, o la voluntad suficiente para analizar. Pero es que ese es TU TRABAJO. Exponer, estudiar, escarbar, investigar, denunciar.

No me hables de Sensación Térmica. No me camufles la verdad. No le restes importancia. No le robes realidad. ABOFETEÁME CON ELLA! O bien, una vez más, guarda silencio. Pero no te burles de mí... de nosotros.

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