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miércoles, 13 de junio de 2007

Banda: Redondos

Patricio Rey y Sus Redonditos de Ricota, es una banda que no necesita presentación. Podés odiarla o adorarla... y no conozco a nadie con un punto medio.

Estas dos canciones que dejo ahora pueden ser catalogadas o ubicadas como Mis Dos Canciones de los Redondos. Ambas me devuelven a momentos intensos, en donde cohabitan (de manera inexplicable) el júbilo, la paz, la pasión, la armonía y la Unidad. Dos momentos tan dispares como pueda imaginarse, separados por años de distancia y un universo de circunstancias.

El primero de esos momentos, cronológicamente hablando, correspondiente a El Pibe... Año 2001, Estadio Centenario, pleno recital. 20.000 almas cantando a la par, todos saltando como una máquina de pulida ingeniería, manos levantadas en sincronización perfecta. En cada rostro que pude ver se extendía una sonrisa mientras brillaban las miradas, febriles. Éramos 20.000... pero éramos uno solo. El universo se reducía a un diminuto escenario, y al gigante sobre él. Una sola consigna. Un solo cometido. Un solo organismo multicelular con un propósito definido. Una energía como nunca volví a ver.

El primer momento, desde el punto de vista de importancia, de inflexión, ocurrió durante Ese-Fin-De-Semana. Si El Pibe... me hace hace revivir sensaciones y recuerdos tan intensos, Vencedores... los quintuplica. El universo reducido a Ella. Afuera, el frío. Adentro, sólo tibieza. Pura luz. No existen palabras para describir la marca que ha dejado esa canción. Cualquier intento por definir, por describir, sólo lograría quitarle significado, empequeñecer ese momento.

En ambos casos, como con toda la música que importa, los temas se revelaron solos. No elegí a ninguno de ellos. Ellos me eligieron a mí. Espero que puedas disfrutarlos tanto como yo.


El Pibe De Los Astilleros (en el almacén)

Fue unos meses a Caseros y su "strato" roja,
se hizo el torbellino que hoy suena en la radio,
la ceniza no caia desde su cigarro
y estaba en sus ojos desarmándote.

Alquiló una rana rubia tibia y haragana,
se moría de ganas de matarla,
una linda damita de concordia.
El mas bello fuselaje que jamás lustró.

Le hizo un par de promesas imprudentes
y asi fue que de ellas se aburrió,
las minitas aman los payasos
y la pasta de campeón.

El pibe de los astilleros nunca se rendía
tuvo un palacete por un par de días.
Rapiñaba montado a los containers
el maldito amor que tanto miedo da.

Fué por una lluvia que realmente moje
(que pusiera fin a su aventura).
Un final felíz para pimpollos
alli estaba, al fin!, acechándolo.

Ciertos reyes no viajan en camellos,
ellos andan al tranco del amor,
ésos tipos soplan con el viento
al rebaño y su temor.


Vencedores Vencidos (en el almacén)

Y ahora tiro yo porque me toca.
En este tiempo de plumaje blanco.
De un mudo con tu voz,
De un ciego como yo.
Vencedores vencidos.

Te has fugado. Me hago humo. Den la alarma.
Ensayo general para la farsa actual.
Teatro antidisturbios.

Se rompe loca mi anatomía
Con el humor de los sobrevivientes.
De un mudo con tu voz, de un ciego como yo.
Vencedores vencidos.

Leyendo diarios en un baño turco.
Empañando Ray Bans, mascando un hueso.
Tu perro, un perro cruel
Con la costumbre de
No contentarse con los restos.

Ovejero que descansa en manto negro.
Ensayo general para la farsa actual.
Teatro antidisturbios.

En este rollo de monos de polvo
Hemos perdido el rastro unos minutos.
Un par de monos más,
Unos terrícolas.
Vencedores vencidos.

Buena suerte y más que suerte sin alarma.
Me voy corriendo a ver que escribe en mi pared
La tribu de mi calle.

Buena suerte y más que suerte sin alarma.
Me voy corriendo a ver que escribe en mi pared
La tribu de tu calle. La banda de mi calle.

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