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lunes, 1 de octubre de 2007

Lo que se ve no es cierto /01

Colonia del Sacramento es un lugar que encuentro muy extraño.
Ha inspirado cosas como "Vaivén" y "Colonia del Sacramento está en Venus", pero a menudo me refiero a esta ciudad como "El Pueblo Rata". Naxto, de manera más que generosa, la llama "La Aldea".
Es chiquita, a menudo insoportablemente tranquila, y más chata que una babosa.
Es el lugar donde vivo, pero no es Mi Lugar.
No pertenezco a este lugar, pero no me preocupa, porque siento que nunca he pertenecido a ningún lugar. Mis raíces no están en ningún lado. Soy como un clavel del aire, que se agarra al lugar donde esté. Si nadie lo molesta demasiado, permanecerá ahí hasta que muera; pero si lo arrancás y lo ponés en otra rama, se adaptará sin más... y si nadie lo molesta demasiado, permanecerá ahí hasta que muera... pero si lo arráncás...

En su momento no fue posible. Luego fue cobardía. Después porque no tenía sentido ni objeto. Más tarde se debió a la inercia. Y ahora por temas económico-laborales, ya que tengo un dinero y bastante esfuerzo invertido en un proyecto que espero que fructifique en el mediano plazo. El tema es que, por la razón que fuera, nunca abandoné realmente este pedazo de tierra perdido en el culo del mundo. Una amiga me dijo que debe ser que tengo un elástico: me alejo un poco a toda velocidad, pero no demasiado lejos ni por demasiado tiempo, hasta que el elástico se contrae y vuelvo a caer en este pueblo rata otra vez.

Sin embargo, Colonia en ocasiones parece inundada de magia e irrealidad. Se transforma en el acto de un ilusionista. O tal vez fluctúe entre distintas dimensiones, aunque sería más apropiado decir que en ella las dimensiones se van manifestando. Incluso puede ser hasta linda, casi hermosa.

Acá te dejo una muestra:

Colonia, bajo la niebla, es por momentos alucinante. El blanco sudario esconde y metamorfosea todo lo que toca, transformando a la bahía en un territorio por el que deambulan fantasmas.

Yacht01

Yacht03

Luego de un tiempo, todo retorna a la dimensión donde las cosas vuelven a tener sentido. Lo tétrico vuelve a ser un pequeño oasis de calma, y la fría oscuridad se transforma en frescas sombras que protegen el calor.

Yacht02

Yacht04 Lee el artículo completo!

Memoria

Todavía lo recuerdo... ah, sí. Tengo tantos años que ya hace tiempo perdí la cuenta, y mis arrugas forman un mapa cuajado de ríos en lo que antes era mi rostro, pero todavía lo recuerdo.
Tengo mucho vivido, tengo muchas memorias. Tengo mucha memoria. La gente de hoy no. Tal vez son pocos los afortunados que pueden recordar qué comieron el jueves pasado. Pero yo lo recuerdo todo. Los colores, los olores, los dolores. No sé si sea una bendición o un castigo. Tal vez sea bueno que los jóvenes no tengan memoria... y que ni siquiera les importe. Aún a riesgo de cometer los mismos errores una y otra vez. Al menos no tienen el castigo de la memoria.
Cuando era joven, apenas entrando en la pubertad, cuando hacía mis primeras armas con el tabaco en rama y la caña junto con la peonada en el bar.
La estancia del tata. Qué establecimiento más pituco! Y cómo se trabajaba! No como ahora que la chiquilinada pasa ocho horas en oficinas con aire acondicionado y se cansan. Ay! Virgen Santa! A dónde hemos llegado.
Teníamos tres galpones. Enormes. Nada más que para guardar la lana. Todos tenían la marca de la estancia pintada en las paredes, tanto por fuera como por dentro. Como de veinte metros por cincuenta y como de siete u ocho de alto. Llenos de bolsas y más bolsas de lana sin cardar.
Me acuerdo que la esquila era todo un acontecimiento. Venían cuadrillas de hombres de toditas partes, cada uno con sus juegos de tijeras de tuzar. Me acuerdo que entre buche y buche de caña hacían competencias, a ver quién era el más baqueano. A ver quién cortaba la lana más parejita, y quién lastimaba menos el bicho, y quien hacía los vellones más prolijos, y quien llenaba la bolsa más rápido y con más peso. Porque antes no había máquinas. La lana se iba tirando para adentro de la bolsa, que estaba sostenida por un armatoste de madera, y un cristiano estaba adentro, pisando y pisando y pisando para apretarla. Ahora las maquinitas te hacen un fardo de un metro, por un metro, por un metro, de trescientos kilos en dos minutos, o al menos eso me han contado. Yo, la verdad, le desconfío a esas catraminas que hacen todo por uno, y uno no sabe si la cosa va bien o mal hasta que ya está todo pronto o hasta que ya es demasiado tarde. Pero antes había que darse maña para hacer llegar esos bolsones de más de dos metros de largo por más de uno de diámetro a unos tristes ciento cincuenta kilos. Con todo, había que esquilar alguna que otra oveja para llenar los galpones.
Y en medio de todo eso, mis hermanitos y los primos, y los gurises de los peones... todos en la vuelta, queriendo ayudar, pero embromando como todo gurí chico. La peonada se divertía lindo a costa de ellos. Los subían al lomo de una oveja o un capón medio bellaco, y dale! A jinetear ovejas. Eran tres corcovos y de cabeza al suelo. Y había un buen número de ovejas para elegir.
Sí, estaba linda la majada... no me acuerdo bien cuántas ovejas eran... sí me acuerdo de que eran un lote regular. Tres, cuatro, cinco mil ovejas... un montón, yo qué sé.
Y las yerras. Yerras y carneada. Eso sí que era una fiesta en toda regla! También, con gente de toditos lados. Competencia de lazada. La marca. La desmochada. La castrada, con los consiguientes huevos a la parrilla. Rico, el huevo de tarnero a la parrilla. Con chorizos recién hechitos y achuras hasta decir basta. Los que tenían un parral o una viña, se venían con el vino casero, y ahí le dábamos, meta y ponga todo el día, hasta la noche.
Me acuerdo un día, en que medios mamáus a los peones se les ocurrió hacer competencia de monta de terneros... que más bien eran novillos de tan grandes. Para quien se aguantara toda la carrera, le tocaba un par de huevos bien asados y un vaso de vino.
Uno especialmente baqueano se las dio de guapo... iba lindo el mozo, y parecía que iba a ganar... hasta que uno de los pícaros aburridos de siempre le lazó las patas al animal. Que porrazo se dio el domador!! Fue la carcajada de todito el mundo... y el pobre Miguel se levantó a los rezongos tres metros más adelante.
Eran lindas las yerras...
Cuando se terminaba con el último bicho, baño pa’l que quería, y luego bailongo hasta cualquier hora.
Me acuerdo también, de la tropa de caballos criollos. No eran muchos. No más de cincuenta o sesenta caballos, pero daba gusto verlos galopar a todos juntos.
Y la quinta de frutales! Miles de duraznos! Montones de manzanas y más montones de higos y naranjas, con las que el abuelo hacía el vino de naranja que nunca nos dejaban probar, pero siempre podíamos robar. Rico!
Íbamos al baile, ese que se armaba en el club social y al que concurríamos tanto los chicos como los grandes. Los primeros a mover el esqueleto. Los segundos a divertirse viéndonos a nosotros. Antes era otra cosa. No había discotecas, ni el lucerío raro de ahora, medio a lo oscuro todo el tiempo. Ni que hablar del bochinche ese que llaman música. Había más respeto también. Ni soñar con la manosiada que se da la muchachada hoy en día. Me acuerdo que arrancábamos pa’l baile, y no volvíamos a casa como hasta las seis de la mañana. Descabezábamos un sueñito, y luego, mientras la mama y las tías se aprontaban, los más jóvenes arrancábamos a pelar duraznos. Dale que va. Tachos y tachos de duraznos. Para el dulce, para conserva, para la mermelada, y que los orejones. Mis veranos quedaron grabados junto con el perfume de los duraznos recién arrancados.
Luego las cosas se complicaron. Un invierno, un buen día, empezó a llover, y no paró más.
No se puedo sembrar lo de invierno. Se perdieron pariciones completas de las ovejas. El ganado se empantanaba hasta las ubres y no había macho que lo sacara del barrial.
No paró más de llover... hasta la primavera. Cuando pisamos el filo de ocutbre, el tiempo se olvidó de la lluvia. Fue un verano malo. Tan malo y tan cierto como que la abuela del Diablo era tres veces peor que el nieto. Bichos reventados, cosechas arruinadas. Casi ni duraznos hubo.
Sí, me acuerdo. Se acabaron las fiestas, y los bailongos... y hasta las risas en mi casa.
Tata ni nos hablaba casi. Y la vieja no daba abasto a tirarle las orejas a mis hermanos por cualquier cosa.
Primero tuvimos que vender los caballos... al menos los que no se habían muerto.
Luego, perdimos uno de los campos.
Las herramientas más nuevas... o las que se pudieron vender sin regalarlas.
Mala época muy mala... si me acordaré, que todavía la estoy pagando...
El campo puede ser muy ingrato! Tan ingrato!
Desde chiquito mirando pa’ arriba. Cuando hay seca, por si hay nubes... cuando llueve mucho, pa’ pedirle al Tata Dios que pare de mandar agua... o piedra.
Cuando nos estábamos acomodando, llegó el granizo. Una manga de piedra que agarró tres campos en hilera sembrados con cebada casi pronta para cosechar. Todito el cultivo volcado, irrecuperable.
No te rías. No pongas esa cara rara como si te estuviera curtiendo a mentiras. Cuando el tiempo viene mal dado, las disgracias nunca vienen solas.
Y cuando no era el tiempo, eran las pestes o la plaga. Gran puta! Un cristiano puede aguantar todo eso y más... si vienen más o menos escalonadas, si te dan tiempo a pararte de nuevo. Pero si te agarra una mala cuando todavía estás en el piso, es como si te molieran a palos tres veces.
Si me acordaré! La memoria es peor que una china histérica: siempre recordándote todo lo malo, como un reproche continuo.
La carita de mamá, y los ojos chiquitos de tanta impotencia de papá. Pero papá nunca se entregó. Hombre fuerte el viejo. Madre que lo parió! En la vida he visto tipo más fuerte! Y he visto un lote de cristianos en todos mis años. Eso te lo aseguro! Tesonero si los hubo. Cuanto peor venían dadas las cosas, más apretaba él los dientes y más le deba pa’ adelante. Sin un reclamo, sin una queja. Otro a lo mejor habría largado la esponja. Fueron varios los que terminaron colgados de una viga. El tata sólo largó algún rezongo y una sacudida de cabeza. Había orden de aguantar... y aguantó. Tal vez aguantó por nosotros, que éramos chicos... o a lo mejor aguantó de tan terco que era. Andá a saber.
Total... tanto aguantar... pa’ darle de comer a los bancos...
Malos bichos los bancos. Sirven sólo para quienes no los precisan. Mientras vienen bien dadas, son un amor, y te ofrecen hasta los calzones. Siempre prontos para comer un asado y todo... igual que los políticos.
Pero cuando la cosa se complica, no queda naides. Ni el loro. Los políticos se olvidan hasta de tu cara. Pero los bancos se acuerdan! Hasta de reclamarte los calzones que no les pediste.
Si me acordaré!
Tanta memoria, tantas memorias... para qué? Me podés decir para qué?
Nunca terminamos de recuperarnos del todo. Papá se gastó a fuerza de pelear contra todo y todos: el tiempo, y los bancos, y los que nos querían cobrar los insumos por adelantado, y los que no querían pagar la cosecha, y los peones pícaros, y... gran puta. Pocas veces he visto un tipo más cansado.
Crecimos, mis hermanos y yo.
Ellos se fueron. Armaron sus vidas como correspondía, lejos del nido. Les ha ido bien. Bastante bien, te diré.
Yo me quedé. Alguno tenía que quedarse. Después que se gastó el viejo, empecé a gastarme yo.
Y bien gastado estoy...
Lo que no me había gastado el trabajo y el esfuerzo, me lo gastó la memoria.
Bicho bien perro, la memoria...
Lee el artículo completo!

jueves, 30 de agosto de 2007

Julio Sosa: La Cumparsita

La Cumparsita es uno de mis tangos preferidos, más allá de por su propio mérito como pieza musical, por los estupendos recuerdos que me trae.
Horas y días de ensayo con J, hace muchos años, durante las cuales nunca tuvimos un sí ni un no (cosa en lo que ella tuvo todo el mérito), mucho público en la presentación, aplausos, y pedido de bis... los 15 minutos de casi fama que cualquier adolescente querría.
Creo que es el único recuerdo realmente cálido y amable que tengo de esos frustrantes años.

Así que bien, te dejo al mejor intérprete uruguayo de tangos, con la orquesta del genial Leopoldo Federico, que le da voz al mejor tango uruguayo.

Por qué canto así (en el almacén, para descarga a través de MediaFire)

Versión cantada por Julio Sosa
Letra de Celedonio Esteban Flores
Música de "La Cumparsita"

Pido permiso, señores,
que este tango... este tango habla por mí
y mi voz entre sus sones dirá...
dirá por qué canto así.
Porque cuando pibe,
porque cuando pibe me acunaba en tango la canción materna
pa' llamar el sueño,
y escuché el rezongo de los bandoneones
bajo el emparrado de mi patio viejo;
porque vi el desfile de las inclemencias
con mis pobres ojos llorosos y abiertos
y en la triste pieza de mis buenos viejos
cantó la pobreza su canción de invierno.

Y yo me hice en tangos,
me fui modelando en barro, en miseria,
en las amarguras que da la pobreza,
en llantos de madre,
en la rebeldía del que es fuerte y tiene que cruzar los brazos
cuando el hambre viene.

Y yo me hice en tangos
porque... ¡porque el tango es macho!,
¡porque el tango es fuerte!,
tiene olor a vida,
tiene gusto... a muerte;
porque quise mucho, y porque me engañaron
y pase la vida masticando sueños;
porque soy un árbol que nunca dio frutos,
porque soy un perro que no tiene dueño,
porque tengo odios que nunca los digo,
porque cuando quiero,
porque cuando quiero me desangro en besos,
porque quise mucho, y no me han querido;
por eso, canto tan triste... ¡Por eso!
Lee el artículo completo!

lunes, 27 de agosto de 2007

En blanco...

Horrible sensación, esa de tener la mente en blanco. Ni siquiera se percibe la usualmente omnipresente nube de pedos que envuelve mis ideas.
Nada. Ni música, ni libros, ni noticias, ni cosas robadas de otros blogs... mucho menos, contenido generado, ni siquiera un mínimo divague.
El fin de semana fue de demasiados abusos. Mucho alcohol. Pocas horas de sueño. Mucho desenchufe. Muy poca concetración. Muchas risas y distensión con amigos. Poco tiempo, espacio y/o voluntad para un mínimo pensamiento elaborado, mucho menos para algo superficialmente profundo.
No me da la mente ni para hacer una paupérrima crónica de esas que nunca suelen interesar a nadie más que a los protagonistas, pero que de todos modos abundan en la blogósfera.
No hay balances. No hay estado de situación. No hay enseñanzas. Tampoco hazañas dignas de mención, más allá de apenas haberle ganado a un par de botellas (aunque de todos modos no estoy muy seguro acerca de quién ganó realmente).

Es algo así como la frase que da nombre al excelente libro de Remarque:

...un día tan tranquilo, tan quieto en todos los sectores, que el comunicado oficial se limitó a la frase: «Sin novedad en el frente».
La pasamos bien, muy bien, muy requetebien, y aunque eso es mucho muy saludable para mí, no lo es para el blog.
Tal vez mañana cuelgue este libro. Es muy hermoso, realmente.
Hoy, la verdad que hoy no me da la voluntad ni para abrir la pestaña de Google Pages.
Cosas que pasan, como dijo Larralde... Lee el artículo completo!

martes, 21 de agosto de 2007

Tetris calmante

El punto principal, es que han ideado una nueva manera de jugar al Tetris: se llama BioBlox.
Según este artículo de NS, lo que se hace, es poner una mano en un dispositivo que mide la cantidad de pulsaciones... y a partir de ella ajusta la velocidad de caída de las piezas. Es decir, te equivocás en un par de movimientos, crece la altura de la pila gracias a los huecos resultantes, querés bajarla, te ponés nervios@... y la máquina lo detecta e incrementa la velocidad. Divertido. Sólo calmándote y enfriando la cabeza la máquina disminuye el ritmo.

Ojalá lo hubieran inventado antes! Porque mi segundo hogar no fue la escuela. Bah, mi segundo hogar no fue ninguna institución educativa. Mi segundo hogar siempre ha sido mi casa.

Mi Hogar, mi Home, Sweet Home, ha estado en diversos lugares a lo largo de mi vida.
En la época en que tenía más o menos 18 años, mi hogar eran las "maquinitas", el local de los videojuegos. Lugar de reunión por excelencia, ahí conocí a algunos de mis mejores amigos, y me hice de mis peores y más encarnizados enemigos.
Para cuando teníamos 19 años, prácticamente éramos los reyes en ese lugar. Obviamente toda monarquía llega a su fin, cosa que sucedió de manera bastante espectacular cuando llegué a los 23, pero esa es otra historia.

Entre todos los juegos de esa época, con el pinball de Arma Mortal y Terminator, Street Fighter, Mortal Kombat, las primeras Teken en 3D y otras con más o menos años (incluso había un centenario Moon Patrol, y lo que yo creo sería el primer PacMan de la serie), había un juego en especial del que me enamoré: el Tetris.

No recuerdo bien cómo comencé a jugar con él. Tal vez haya sido durante una espera para jugar en otra máquina o andá a saber qué. El tema es que con el tiempo, empecé a aficionarme a él... y a perfeccionarme.

La versión que había acá, debía ser muy particular, porque la vi en poquísimos lugares. Seamos claros, el Tetris es básicamente igual en todos lados, pero hay pequeñas diferencias en las velocidades, en los tiempos de respuesta, en los niveles, que los diferencian.

Uno empezaba lentamente, y en cierto punto, cuando se llegaba a una cierta cantidad de líneas eliminadas, la máquina aumentaba la velocidad de caída de las piezas. Hacía esto a intervalos regulares, por lo que después de un tiempo de jugar, uno ya sabía que para poder continuar, antes de la línea 500, la altura de la pila no podía ser mayor a 8 filas, por ejemplo. En caso contrario, la experiencia lúdica sería brutalmente corta.

Yo tenía un par de "fronteras": De "en calma" a "adrenalina en aumento", después del segundo incremento de velocidad. "Adrenalina en aumento" terminaba en el nivel "locura" cerca de la línea 750 u 800, cuando las piezas venían a velocidades de vértigo, mal presentadas, y la pila no estaba ordenada.

Luego de "locura", cuando podía, cruzaba la barrera mágica y entraba en "Tetris Zen". Ah, qué placer! "Tetriz Zen" era un estado de la mente. Como quedar envuelto en luz (toma ya, melodrama!). En realidad, era más un entrar en piloto automático, un espectador. Solía ocurrir en la línea 1000, en el último incremento de velocidad que llegué a conocer. Generalmente la pila no tenía más de 4 o 5 filas de alto, y la máquina me podía tirar tirabuzones cuánticos, y nacos de punta, a la velocidad que se le antojara, que yo los acomodaba. Todo era claro; de super alta resolución. Hasta me daba el lujo de fumar un pucho y conversar con los vagos que había a mi alrededor. Un tipo sentado 45 o 60 minutos corridos frente al Tetris, con una sola ficha, llamaba la atención, y mi ego adoraba esa atención.

Cerca de la línea 1300 empezaba a aburrirme. Cuando llegaba a la 1500 ya era completo el aburrimiento y me daba por hacer inventos raros... o directamente dejaba la máquina, cosa que llevó, en su momento, a la disolución de la monarquía en las maquinitas.

Pero esa es otra historia...
Lee el artículo completo!

sábado, 4 de agosto de 2007

El centro del universo no es divertido

Hoy se suponía que iba a ser un día de trabajo muy ordenado... sábado, sólo medio día de trabajo. Una cosita de nada.
Estaba todo milimétricamente planeado.
Todas las descargas coordinadas.
Todos los movimientos coreografiados.
Hoy iba a escribir un post muy bonito... no sé cómo iba a ser, pero seguro que hubiera sido hermoso.
Arranqué mi día a las 5 de la mañana en un intento de ganarle a cualquier imponderable que surgiera. Como el Gran Boss está con gripe, y tenía que encarar la parte de transporte local solo, ese arrancar más temprano que de costumbre era mi plan de contingencia. Todo estaba fríamente calculado.
A las 6:00, todo iba bien.
A las 7:30, ya había usado la mitad de mi plan de contingencia gracias a complicaciones con los papeles... pero todo seguía bien.
A las 7:45, el chofer que debeía descargar mercadería en Montevideo, llama para la empresa. Lo atiendo, ya que soy el único que hay a esta hora. Me avisa que tuvo una rotura. Pero todo seguía bien... la rotura no debía ser muy grande, así que a las 8, cuando los talleres abrieran, pensaba llamar a uno de los 3 mecánicos que nos prestan servicio en la capital.
A las 7:50 comienza el trabajo para entregar la mercadería que vino de Montevideo en la noche... hay más de la que pensaba: dos camiones completos. Distribuyo las cargas críticas y la gente necesaria para despacharla. Hay orden de terminar con las descargas temprano, para poder cobrar su sueldo y retirarse a descansar como corresponde. La gente acude a mí, ya que se supone que soy el encargado de pista.
A las 8:15, atiende mi llamada un contestador en lo del primer mecánico... el tipo está en Rocha (a 400 km de donde lo necesito). El segundo mecánico no tiene idea del tipo de problema que tengo (hidráulico). El tercer mecánico está atorado de trabajo, y sin vehículo para hacer un auxilio rápido; no va a poder prestarme servicio hasta las 12:30... y la mercadería debía ser entregada antes de las 12. Primer ataque de pánico.
A las 8:27 sólo quedaban 15 minutos de mi plan de contingencia. Empecé a pensar que algo no andaba bien del todo.
A las 8:45 me avisan que un camión, mágicamente, queda disponible en Montevideo. La solución está a la vuelta de la esquina: trasbordar la mercadería de un camión a otro para cumplir con el cliente, y arreglar el camión roto el lunes, tranquilamente. Empiezo a pensar que la Energía del Universo está a mi favor.
A las 9:15, el camión libre... en realidad no estaba libre, sino que "estaba por estar libre". Son esas fluctuaciones de energía?
A las 9:20 llamo a un colega para que me consiga changarines para el trasbordo. No hay problemas. Ahí está, el nivel de Energía del Universo vuelve a un nivel agradable.
A las 9:30 comienzan a llamar los clientes de Colonia: "necesito mi mercadería!" Me llaman a mí.
A las 9.46 considero que el día ha dejado de ser divertido.
A las 10:00 llama el cliente de Montevideo: "estoy esperando mi mercadería!" No me llama a mí... pero me lo derivan.
A las 10.07 el camión libre, finalmente queda libre. Levanta a los changarines y se va hasta el lugar en que está el otro camión.
Me tomo 5 minutos para fumar un cirgarrillo, pensando que todavía puede llegar a ser un buen día de trabajo... al menos, aceptable.
A las 10:10 me contacto con la empresa que está tendiendo las tuberías del gas. Sí señor, la mercadería está acá. Dentro de media hora va a estar el camión por allá. Quédese tranquilo. No, no es nada, a las órdenes.
A las 10:12 termino mi cigarrillo.
A las 10:33 el camión libre llega al lugar donde está el camión averiado.
A las 10:34 empieza a llover.
A las 10:35 le pregunto a uno de los choferes si no podría ir a un depósito que está a 20 metros del predio donde están ellos.
A las 10:36 pienso que sería bueno empezar a organizar las cargas para el lunes.
A las 10:37 me entero de que no se puede mover al camión roto, ya que está con los frenos bloqueados. No se puede realizar el trasbordo ya que la mercadería está compuesta de aparatos que no sienten especial simpatía por el agua en ninguna de sus formas: televisores, equipos de audio y teléfonos celulares. Me llaman para ver qué hacen. Definitivamente hay algo mal con la Energía del Universo. Segundo ataque de pánico.
A las 10:40 empiezo a organizar las cargas para el lunes.
A las 10:45, con dos celulares en uso simultáneamente y el teléfono fijo sonando insistentemente, empiezo a pensar que de repente el Universo tiene un extraño sentido del humor. Mis compañeros disfrutan del espectáculo, y recién ahora, cuando más o menos se han liberado de sus propias tareas, pueden empezar a darme una mano.
A las 10:49 comienzo a preguntarme qué le ve la gente de bueno a eso de ser "popular".
A las 10:51 estoy convencido de que la Energía del Universo no está, estuvo, ni estará a mi favor en este día de sábado.
A las 11:00 retorna uno de los camiones que estaba haciendo el reparto acá. Baja más mercadería, que controlo al detalle. Todavía le queda mercadería encima, que también controlo y despacho.
A las 11:10 sigo con el cronograma para el lunes.
A las 11:11 me llama el capataz de la obra del gas: necesitan la tubería... bueno, yo necesito irme a un bar y quedar borracho perdido, pero no ando molestando a la gente con mis problemas.
A las 11:20 recién puedo juntarme con los datos faltantes en los papeles. Este sábado realmente está siendo largo. El Universo, ya no caben dudas, es una mierda... alguien, en alguna parte, se debe estar divirtiendo mucho... y no soy yo.
A las 11:25 mis compañeros ya no se ríen... también para ellos el Universo es una mierda.
A las 11:30 envío el autoelevador para bajar las tuberías.
A las 11:31 el chofer que tenía las tuberías encima me dice que no envíe el elevador. Que en lugar de eso, lo envíe a otro lado para que descargue el hierro que es su siguiente carga... destino al que se estaba dirigiendo.
A las 11:36 sigo con el cronograma del lunes.
A las 11:45 el mismo chofer vuelve a llamar para avisar que no se fue nada, que necesita el elevador. Miro los teléfonos con ganas de incendiarlos junto con los choferes, las tuberías y el Universo completo.
A las 11:46 considero que los egocéntricos son unos enfermos de primera. No entiendo cuál es la ventaja de ser el centro del Universo.
A las 11:47, C llama al chofer del elevador, y que se arregle como pueda con el chofer del camión. No importa cómo, la mercadería tiene que ser descargada en ambos lugares. Estamos un poco hartos de ser niñeras hoy... creo que se notó.
A las 11:48 sigo con el cronograma para el lunes.
A las 11:49 ni el chofer del camión con las tuberías, ni el del elevador han vuelto a llamar. Tampoco el capataz. No deja de ser una buena señal.
Son las 11:50 se soluciona el tema en Montevideo. Gracias a C y M que me hicieron de retén. Uno con el cliente, convenciéndolo de que en realidad no quería la mercadería hasta el lunes, y el otro coordinando con los choferes y los changarines: cada cual para su casa... de todos modos, todavía queda arreglar el tema con el mecánico: me lo dejan para mí.
A las 11:53 empiezo a sentir una inflamación en las partes pudendas: debe ser que a esta altura, todo me tiene las bolas llenas.
A las 11:55, finalmente, desaparecen los últimos artículos a entregar y puedo volver a la oficina.
A las 11:56 me doy cuenta de que hice mal algunas facturas. Mi plan de contingencia quedó hecho añicos 2 horas atrás, así que en realidad no importa.
A las 11:58 llega la liquidación del primer camión.
A las 12:00 llega la liquidación del segundo camión.
A las 12:15 termino de coordinar con el mecánico el auxilio del camión roto.
A las 12:17 termino con el cronograma para el lunes. Menos mal que estaba fácil.
A las 12:30 llega la liquidación de la camioneta que estaba haciendo el reparto menudo.
A las 12:45 se van todos... quedo solo. Gran puta! Que ya era hora! Es un alivio difícil de describir.
A las 12:50 empiezo esta catarsis.
A las 13:45 la termino con una reflexión final: Me cago en la Vida, el Universo y Todo lo Demás!
A las 13:50 Pienso en pedir disculpas por cualquier inconsistencia en los horarios. La verdad, creo que mi cerebro se acaba de convertir en gelatina... de otro modo no me explico qué es eso que está desparramado por el piso a mi alrededor.


Nos vemos el lunes.
Lee el artículo completo!

miércoles, 11 de julio de 2007

Pedradas escatológicas

Palomas.
Una paloma.
Una paloma que consigue palomo.
Una pareja de palomas que funda una familia... y empiezan a aparecer palomitos y palomitas por doquier.
Los hijos e hijas se resisten a cambiarse del barrio que las vio nacer.
Vástagos de palomas que se emparjean.
Vástagos de palomas que se emparejan y se replican.

Palomas.

Palomas que anidan en el interior de nuestro depósito.
Palomas que anidan en el interior de nuestro depósito y lo cagan todo a diestra y siniestra.
Que lo cagan todo a diestra y siniestra durante meses.
En el taller, sobre los vehículos, sobre la mercadería... y por supuesto sobre quienes circulan por el lugar. Unas hermosas plastas, de esas que hacen que uno se pregunte de dónde carajo sacan tanta mierda unos bichitos tan menuditos. Porque podrán parecer muy grandes, pero si las desplumás, las palomas son mínimas... al menos en comparación con la cantidad de heces que largan por esos culos privilegiados.

Palomas y límites.

Porque todo tiene un límite. Hasta las palomas.
Y el límite de las palomas tiene nombre.
Tiene nombre que empieza con H.
Que empieza con H. Con H de Honda.
Y alguien trae una Honda... que se escribe con H y con D. Con D de Destino. Y con D de pieDra.
Así que la honda y el destino y el alguien y las palomas y las piedras se juntan... o algo por el estilo, no?

Todo eso se junta... pero hay algo que se separa.

Se separan las plumas, cuando el alguien que tiene la honda, que es la personificación del destino, hace que la piedra se junte con la paloma... esto es muy confuso... incluso para mí, que lo estoy escribiendo. Y ni siquiera espero que llegues hasta este punto en tu lectura. Te doy mi perdón. Y lo podés guardar para más adelante.

Aunque no pido disculpas... las cagadas de las palomas son lo suficientemente molestas como para no sentir remordimientos. Es algo desequilibrante ver tantas deposiciones y cacotas por todos lados.

En todo lado al que uno dirija la vista: mierda. Muuuucha mierda. Es como si ciertas porciones específicas del depósito estuvieran alfombradas de las cochinas manchitas blancas y amarillas y... y el color que sea que tiene la mierda de paloma.

El tema es que ahí estábamos, varios álguienes, en plena tarde laboral, con un puñado de piedras y una preciosa honda. Obviamente, la limpieza étnica de las palomas (el día de hoy será conocido como el 11/7, o el 11J, o alguna boludez por el estilo, por el mundo colombófilo) tiene un lado inesperado: disfrutamos como enanos con la pseudocacería. Algunos incluso fallan a propósito para verlas volar... yo fallo de inepto y nada más. Desde los 12 años que no manejo una honda, y se nota. Los impactos fallidos resuenan contra el techo de chapas de zinc...

... y sabías que las chapas de zinc, en realidad no son de zinc? Nooooooo... son de un menjunje extraño al que le dicen zinc... pero no es zinc. Porque si las chapas de zinc fueran de zinc, las chapas de zinc serían caríiiiiiisimas. Sólo Onasis, o alguno de la misma raza, podría construir un galgón con chapas de zinc. Y me querés decir vos para qué corno quiere Onasis, o alguno de la misma raza, un galpón con chapas de zinc? Así que como ninguno de los acaudalados sienten pasión por las chapas de zinc de zinc, a la gilada que sí estamos interesadas en ellas, nos venden chapas de zinc que no son de zinc. Porque si las chapas de zinc fueran de zinc, las chapas de zinc serían caríiiiiiisimas. Se entiende? Pero bueno, a lo que vamos. Vamos? Íbamos? Como sea... Somos como niños, y nuestras carcajadas resuenan más que las pedradas.

Oia! Eso rima! Jaaaaaaaaa! Rimaaaa Aaaddddaaaaahhhhh Basta!

El tema es que en un momento dado se me ocurre la peregrina idea de volver al trabajo. Cinco minutos después, todavía con el PUM!PIM!PAM! (DreamWorks/SKG es la responsable de los efectos especiales) sonando contra las chapas del techo, llega de la calle el Capo Másssssimo, The Big Boss, alias El Padre De Las Gárgaras, alias El Dueño Del Boliche. Junto con él, por la otra puerta, entra L, muerto de risa y comentando la escena que transcurría en el depósito.
El Boss mira hacia la puerta. Mira hacia la puerta pero no puedo ver sus ojos. Así que no sé cuáles son sus intenciones cuando sale.
Sí escucho al amargo de Cr comentar que deben de tener mierda en la cabeza para estar haciendo tamaño disparate, con piedras rebotando para todos lados, y los parabrisas, y la gente, y si rompen algo, y...
No puedo con el genio y me voy hacia afuera, donde todavía se escuchaban los PUM!PIM!PAM! y más risas. Esperaba ver algo emocionante, algo así como...
Algo así como al Boss darse vuelta...
Con una sonrisa de esas con que la gente casi puede morderse las orejas, y sosteniendo la honda y diciendo algo así como: "Ah! Qué divertido! Qué bueno es recordar el pasado!"
Volví a la oficina matándome de risa, y pensando en los comentarios de Cr. La situación, aunque vos (si es que todavía estás leyendo) a lo mejor no te des cuenta, fue extremadamente graciosa. Lamentablemente nunca me gustó explicar un chiste, así que espero haber sido claro, y puedas ver lo hilarante del momento.
Cr, mientras tanto, seguía despotricando contra las hondas, el destino, SKG, las bostas de las palomas y la vida misma.
Hasta que no aguantó más, puso su mejor cara de hez de paloma y salió decidido hacia el depósito.
Silencio.
Arrecian las risas.
Vuelve Cr, a las carcajadas, diciendo que nunca había podido darle a nada con una honda.

El que mejor salió con todo este negocio, fue Enrique. Dos palomas bien servidas como merienda de lujo y a hibernar unos días... o al menos eso hace pensar su panza, que quedó redonda como un tambor. El bendito se relame que da gusto, y parece tan satisfecho que hasta dan ganas de preguntarle si no le sobró ningún pedacito para convidar. El minino no debe creer su buena suerte, carne fresca y en abundancia. Eso es algo que no ve todos los días.

Y así va el mundo, con la moral, los moralistas y la moralina y los gatos satisfechos y las palomas aterradas y las aterrizadas.

Y ya está, casi fin del desvarío... si llegaste hasta acá, bien por vos. Felicitaciones. Te has ganadoooo... mi más sincera admiración y gratitud. Juntalas y conservalas en un lugar fresco, seco y no expuesto a la luz directa del sol. Dentro de 20 o 30 años, cuando sea famoso y el mundo gire incomprensible, insana y locamente en torno a la prédica de la ermita, estas primeras gratitudes y admiraciones, junto con los perdones de más arriba, cotizarán muy bien en el mercado negro de emociones.
Ahora sí.
Fin del desvarío.
Lee el artículo completo!

lunes, 25 de junio de 2007

Idea Fija

Ella acaba de irse. Hemos pasado la noche juntos y ahora me quedo solo, durmiendo en diagonal como dice la letra de NTVG. Es temprano todavía, por lo que puedo dormir otra media hora. Antes de que se fuera, le comenté a Ella una idea que me rondaba la mente, todavía lo hace. Es de esas cosas que mejor y más lindo es hacerlas de a dos. Ella sonríe, cómplice, pero a pesar de eso, me contesta que lo haga solo. Sin embargo, me resisto. En solitario llevo a cabo esa actividad casi todos los días, así que hoy, que por fin tenemos la chance, no quiero perder la oportunidad de compartirlo con ella... Ella, que a pesar de mis muy razonados argumentos, se va de todos modos. Tiene que cumplir con sus obligaciones y lo entiendo. Lo entiendo sí, pero no por eso tiene que gustarme, como tampoco me gusta la idea de tener que resolver el tema por mis propios medios. Con la idea fija rebotando en mi cabeza, me duermo.

Sueño...

Voy caminando por 18 de Julio, buscando un lugar que parezca apropiado para satisfacer esta necesidad. De repente la veo en una esquina. Me acerco para repetirle mi brillante y sensual idea. Ella está bajando una cortina metálica (de esas que pueden verse en los comercios cerrados), echa llave y desaparece sin más (sí, desaparece... es un sueño, ok?). Sigo recorriendo la ciudad, con la idea fija presente ante mis ojos, y parece que siempre me llevara la delantera, cerrando una cortina detrás de otra. Todos los lugares están cerrados. De repente, una persona silba, llamándome, y me ofrece eso que tanto anhelo. Pero Ella no está ahí, así que sigo mi camino, medio loco de desesperación, siempre encontrando la brutal negativa de las puertas cerradas. Cada vez más ansioso, cada vez más urgido.

Me despierto, frustrado, sólo para descubrir que la cama sigue vacía y que la idea fija sigue incrustada en mi cabeza. Lo quiero, y lo quiero con Ella. Me levanto, me ducho y salgo a la calle. Un viento gélido me recibe. El invierno me roba hasta la última gota de calor. Camino a buen paso con un rocanroll sonando en mis oídos, pero mi pensamiento está centrado sólo en Ella y en esta necesidad que me carcome.

Sucumbo. Ya no tengo voluntad para esperarla un solo segundo más. Encuentro un lugar apropiado, y una persona dispuesta a satisfacer mis ansias y brindarme calor. Un pregunta, un precio dicho en voz baja, un pedido apenas susurrado.

Irónicamente, pocos minutos después Ella aparece como por arte de magia, con su sonrisa de siempre, pescándome en plena tarea. Y al fin, y a pesar de mi indiscreción, podemos disfrutar juntos aquello que tanto he deseado: el desayuno.

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lunes, 18 de junio de 2007

Los bobos tienen mucho en común con las piedras en los ríos

Esto es: Nunca van a acabarse ninguna de las dos.
Ni las piedras en los ríos, ni los bobos... ni su bobera.

Hace mucho tiempo leí en el semanario Búsqueda (y no es que consuma Búsqueda, simplemente estaba en una sala de espera en el tope de la pila), un artículo que pasaba por ser un manual de informática para principiantes. Muy bueno, la verdad. Extremadamente hilarante.
No recuerdo las palabras textuales, pero eran algo como esto:
Punto 1- Encienda el PC.
Y agregaba esta salvedad: Si el PC ya está encendido, y a pesar de eso usted trata de encenderlo de todos modos, lo más probable es que lo apague.

Bueno, con el dolor del alma, debo decir que el artículo es verdad...
Encender un PC encendido, lo apaga.
Documentos abiertos se cerrarán, y los datos no guardados se perderán.
Y las descargas de sitios sin "resume" deberán empezarse de cero.
Y todo archivo que se esté subiendo a internet también ser cortará, sobre todo si es a un sitio lento que no tiene opción de "resume" como el Google Pages.
Y cualquier compilación en curso se corromperá.
Y cualquier grabación en proceso se truncará... sin que importe si es un DVD cuya barra de progreso esté en 99%.

Las búsquedas en Internet y las páginas abiertas no se perderán... porque Firefox 2.0 es un fierro de primera y restaurará la sesión, pestaña por pestaña. Gracias a Firefox por cuidar de los bobos que pretenden encender PCs encendidos. Lee el artículo completo!

sábado, 16 de junio de 2007

Caído del cielo de ayer

Hoy ando con ganas de ver películas.
Hace meses que no me siento a ver una película.
Hace todavía más tiempo que no me siento a ver una película elegida por y para mí.
Así que me voy a poner al día, finalmente, con dos títulos largamente demorados: La casa de las dagas voladoras, y la segunda parte de Piratas del Caribe (que ni puta idea de cómo se llama, pero Depp haciendo de demente es alucinante, así que en realidad el nombre no importa).
Estoy saliendo del DVD club, y veo la máquina de pop (acá le llamamos pop a lo que en otros lados le dicen palomitas de maíz, y que antes era el popular pochocolo), y le pregunto al pibe:

—A cuánto el pop? (esa pregunta no te la esperabas, eh!)
—El de ayer, gratis y limpio la máquina!
—Compro!

Y acá estoy, con la bolsa de pop más grande que haya podido imaginar en mi larga y perra vida! ES ENORME!!!! Y ES MÍAAAAAAAAAAA!!! JAAAAAAAAAJAJAJA!!! MÍA! SÓLO MÍA!!! MÍAMÍAMÍAAA!!!! MY PRECIOUSSSSSSSSSSS!! MY RE GRATIS PRECIOUSSSSS!!!!!

Y ya está... pasado el lapsus psicótico, me voy a ver mis dos películas, con mi machacienta bolsa de pop! Lee el artículo completo!

viernes, 15 de junio de 2007

Radiactiva!

Esta es La Salamandra! La archifamosa y adorada Salamandra que está en posesión de Naxto y que fue oportunamente usufructuada por quien suscribe junto a Ella, durante Ese Fin de Semana.
Costó, y en un principio fueron más penas que gloria lo que se obtuvo, pero el loquito batalló hasta obtener una rutilante victoria!
Finalmente, La Salamandra... ANDA! Y cómo!



Esta serie de fotografías, está dedicada a Ella. Lee el artículo completo!

miércoles, 13 de junio de 2007

Communication Breakdown

No, no es la canción de Zeppelin.
El título se debe a una amena y racional charla mantenida ayer nomás, con mi dulce progenitora. Ya de paso inauguro otra categoría dentro de los Escritos de la ermita. Es que mi vieja da para mucho!

—Che, ma'... a dónde va la Flaca al dejar Turquía?
—Del Cairo va a Estambul —me contesta ella mirando la copia del itinerario.
—Sí, ya sé. Pero después de Turquía, a dónde va?
—Ay, nene... del Cairooooo a Estambuuuuulllllll —me contesta, fastidiada.
—Estambul ESTÁ EN TURQUÍA!
—Ah! Sí, es cierto. Estaba leyendo cualquier cosa —replica sin realmente darle la más mínima importancia.
—Bueno... pero a dónde va desde Estambul!!! — vuelvo a preguntarle ya francamente desesperado.
—Ah, eso... a ver, esperá.
TICTAC-TICTAC-TICTAC-TICTAC
—Y entonces? —ya con lágrimas de impotencia asomando a mis ojos.
—No, ni idea... pero mañana llega a Dubai! Debe ser lindo, no te parece? Porque en Dubai...
PLOP! Lee el artículo completo!

Banda: Redondos

Patricio Rey y Sus Redonditos de Ricota, es una banda que no necesita presentación. Podés odiarla o adorarla... y no conozco a nadie con un punto medio.

Estas dos canciones que dejo ahora pueden ser catalogadas o ubicadas como Mis Dos Canciones de los Redondos. Ambas me devuelven a momentos intensos, en donde cohabitan (de manera inexplicable) el júbilo, la paz, la pasión, la armonía y la Unidad. Dos momentos tan dispares como pueda imaginarse, separados por años de distancia y un universo de circunstancias.

El primero de esos momentos, cronológicamente hablando, correspondiente a El Pibe... Año 2001, Estadio Centenario, pleno recital. 20.000 almas cantando a la par, todos saltando como una máquina de pulida ingeniería, manos levantadas en sincronización perfecta. En cada rostro que pude ver se extendía una sonrisa mientras brillaban las miradas, febriles. Éramos 20.000... pero éramos uno solo. El universo se reducía a un diminuto escenario, y al gigante sobre él. Una sola consigna. Un solo cometido. Un solo organismo multicelular con un propósito definido. Una energía como nunca volví a ver.

El primer momento, desde el punto de vista de importancia, de inflexión, ocurrió durante Ese-Fin-De-Semana. Si El Pibe... me hace hace revivir sensaciones y recuerdos tan intensos, Vencedores... los quintuplica. El universo reducido a Ella. Afuera, el frío. Adentro, sólo tibieza. Pura luz. No existen palabras para describir la marca que ha dejado esa canción. Cualquier intento por definir, por describir, sólo lograría quitarle significado, empequeñecer ese momento.

En ambos casos, como con toda la música que importa, los temas se revelaron solos. No elegí a ninguno de ellos. Ellos me eligieron a mí. Espero que puedas disfrutarlos tanto como yo.


El Pibe De Los Astilleros (en el almacén)

Fue unos meses a Caseros y su "strato" roja,
se hizo el torbellino que hoy suena en la radio,
la ceniza no caia desde su cigarro
y estaba en sus ojos desarmándote.

Alquiló una rana rubia tibia y haragana,
se moría de ganas de matarla,
una linda damita de concordia.
El mas bello fuselaje que jamás lustró.

Le hizo un par de promesas imprudentes
y asi fue que de ellas se aburrió,
las minitas aman los payasos
y la pasta de campeón.

El pibe de los astilleros nunca se rendía
tuvo un palacete por un par de días.
Rapiñaba montado a los containers
el maldito amor que tanto miedo da.

Fué por una lluvia que realmente moje
(que pusiera fin a su aventura).
Un final felíz para pimpollos
alli estaba, al fin!, acechándolo.

Ciertos reyes no viajan en camellos,
ellos andan al tranco del amor,
ésos tipos soplan con el viento
al rebaño y su temor.


Vencedores Vencidos (en el almacén)

Y ahora tiro yo porque me toca.
En este tiempo de plumaje blanco.
De un mudo con tu voz,
De un ciego como yo.
Vencedores vencidos.

Te has fugado. Me hago humo. Den la alarma.
Ensayo general para la farsa actual.
Teatro antidisturbios.

Se rompe loca mi anatomía
Con el humor de los sobrevivientes.
De un mudo con tu voz, de un ciego como yo.
Vencedores vencidos.

Leyendo diarios en un baño turco.
Empañando Ray Bans, mascando un hueso.
Tu perro, un perro cruel
Con la costumbre de
No contentarse con los restos.

Ovejero que descansa en manto negro.
Ensayo general para la farsa actual.
Teatro antidisturbios.

En este rollo de monos de polvo
Hemos perdido el rastro unos minutos.
Un par de monos más,
Unos terrícolas.
Vencedores vencidos.

Buena suerte y más que suerte sin alarma.
Me voy corriendo a ver que escribe en mi pared
La tribu de mi calle.

Buena suerte y más que suerte sin alarma.
Me voy corriendo a ver que escribe en mi pared
La tribu de tu calle. La banda de mi calle.
Lee el artículo completo!

lunes, 11 de junio de 2007

E-DU-CA-CIÓN!

El viernes estaba en Montevideo por variadas cuestiones, la menos importante de ellas, el trabajo.

En un momento dado, caminando por Río Branco, entre Colonia y Mercedes, me distraigo mirando la vidriera de una librería.
De repente escucho gritos: "Pará! Volvé! Pará te digo!", seguidos por el chirrido de una frenada.
Giro la cabeza, y veo a una niña pequeña, una ratita de unos 8 o 9 años con su mochila de tiro que había cruzado la calle por la mitad de la cuadra sin esperar a su madre, que lidiaba con un bebé en un brazo y el cochecito en la otra mano.
La señora no cesaba de repetir "Ahora vas a ver. Cuando cruce vas a ver. Vas a aprender a hacerme caso cuando te hablo. Ya vas a ver". Sin gritar, sin apenas elevar la voz, y con un tono que me asustó hasta a mí, que no tenía nada que ver en el baile. Así que imagináte la carita de la gurisita, que ya se veía venir el chaparrón.
A todo esto, el taxista que se había visto obligado a detener bruscamente su marcha a escasos dos metros de la botija, sacudió la cabeza y siguió su camino.

A qué viene este pequeño relato? A que, al igual que el taxista, sólo puedo menear la cabeza, incrédulo. Una madre, con dos niños, uno de ellos de pecho, cruza por el medio de la cuadra, habiendo como hay, sendos semáforos en cualquiera de las dos esquinas. Ella no se preocupa en educar desde el ejemplo. No fue hasta la esquina y esperó la luz verde, como corresponde. No le dijo a su hija "Ves? Ahora está la luz verde y los demás paran. Ahora sí podemos cruzar". Pero se enoja cuando su hija, una niña que absorbe lo que ve como una esponja, es tan irresponsable e inconsciente como ella. En cambio prefiere educar desde el castigo y el miedo.

Vamos a entendernos, todos cruzamos la calle por donde nos queda más cómodo cuando llega el momento. No es que sea correcto, pero lo hacemos igual. Esos 5 a 30 segundos que nos ahorramos, bien valen el riesgo de que nos pase por arriba algún vehículo.

No es eso lo que encuentro censurable. Lo que veo rematadamente erróneo es la actitud de la mina. Ella, madre (presuntamente), está FORMANDO a su hija. La está educando. Le está mostrando su propia visión del mundo. No es necesario que tenga una pizarra y un libro. Si ella se pasa por el quinto forro de las bolas las reglamentaciones, es su acto y no sus palabras lo que enseña, lo que forma. Y la gurisa lo asimila. No lo que le dicen que haga, sino lo que VE HACER A SUS MAYORES. Eso de "hacé lo que yo te digo, no lo que yo hago", no ha funcionado jamás. Y no funcionará, porque es hipocresía alevosa. Y las personas no reaccionan bien (o como se espera) ante algo tan evidente.

Si no querés que tu hijo use palabrotas, prestá atención al hablar, y cuando él o ella esté presente, no las uses. Tanto vas a cuidarte, que al final vos también vas a dejar de usarlas... y eso no estaría nada mal.

Si querés respeto de tus hijos, respetálos a ellos, y a quienes estén con vos mientras ellos están presentes. Tanto vas a cuidarte, que al final vas a respetar a los demás porque sí.

Si tenés un papelito y lo tirás a la calle en lugar de tirarlo en el recipiente adecuado, el botija que esté a tu lado va a registrar el hecho... y le va a parecer MUY BIEN. Porque si papá o mamá lo hacen, y ya que ellos que me educan lo saben todo, entonces si yo lo hago, TAMBIÉN ESTARÁ BIEN.

Los gurises son gurises. Pero mañana van a ser adultos, padres, educadores, formadores. Ya bastante bombardeo sufren todos los días, como para agregarles los tuyos.

Los valores y las tradiciones y las nociones de lo que está bien y mal, se pasan de una generación a la siguiente.

Qué le querés pasar a la próxima?

Lee el artículo completo!

miércoles, 6 de junio de 2007

Él no... yo sí

Había estado dejando para atrás una banda que sigo desde hace bastante tiempo: U2.
En realidad no me podía decidir por un tema en especial.
Después de este último fin de semana, ya lo tengo, y como de costumbre, queda en el almacén.
Esta es una versión, mi preferida, de una actuación en vivo de 1987. La parte de la letra marcada con * no se encuentra en la versión de estudio.

I Still Haven't Found What I'm Looking For

I have climbed highest mountain
I have run through the fields
Only to be with you
Only to be with you

I have run
I have crawled
I have scaled these city walls
These city walls
Only to be with you

But I still haven't found what I'm looking for
But I still haven't found what I'm looking for

I have kissed honey lips
Felt the healing in her fingertips
It burned like fire
This burning desire

I have spoke with the tongue of angels
I have held the hand of a devil
It was warm in the night
I was cold as a stone

But I still haven't found what I'm looking for
But I still haven't found what I'm looking for

*He will lift you higher and higher
*He will pick you up when you fall
*He'll be your shelter from the storm

I believe in the Kingdom Come
Then all the colors will bleed into one
Bleed into one
Well yes I'm still running

You broke the bonds and you
Loosed the chains
Carried the cross
Of my shame
Of my shame
You know I believed it

But I still haven't found what I'm looking for
But I still haven't found what I'm looking for
But I still haven't found what I'm looking for
But I still haven't found what I'm looking for...


En algún momento, y durante mucho tiempo, llegué a creer que la Magia ya no existía.
Después de este último fin de semana, ya creo. Tal vez hace algún tiempo ya que lo creo. Tal vez desde el 15 de abril.

La canción de U2 no hablaba de Ella, originalmente. Ahora sí lo hace, después de este fin de semana. Ella es la de los labios de miel. Mi refugio. Quien me eleva.

La sed que se diluye en un mar color rubí de luz y calor.



Dos chispas de luz que se fundieron.



El rizado pelo de un Ángel sobre el rostro.

Es tanto lo que podría decir, pero no voy a hacerlo. Las palabras confinarían irremediablemente lo que no tiene límites.
Él puede no haber encontrado todavía lo que está buscando... yo sí. Lee el artículo completo!

lunes, 28 de mayo de 2007

Una letra no cambia el sentido

S o Z?
Importa?
Abrasar... Abrazar...

Nos abrasamos mientras nos abrazamos...


Es curioso la manera en que dos palabras con significados tan dispares puedan pasar a ser lo mismo. En este rincón del mundo, ni siquiera cambia la pronunciación.

Entoces, S o Z?
No, no importa... Lee el artículo completo!

lunes, 21 de mayo de 2007

Camús y la sabiduría.

Estos días estoy releyendo "La Plaga" de Albert Camús.

En uno de sus pasajes, aparece la siguiente pregunta:

¿Qué hacer para no perder el tiempo?


La respuesta:

Sentirlo en toda su lentitud


Cuánta razón tiene! El sábado tuve que esperarla a Ella... hasta las 19:30 horas! Nunca en mi vida una espera se había ajustado tanto a estas dos frases. Pocas veces he sido tan conciente del paso del tiempo. Una lentitud y pereza que casi podía palparse...

Pero valió la pena... Lee el artículo completo!

La madre que Dalí nunca se animó a pintar

Este post bien podría haberse llamado: "Cría fama y échate a dormir", pero es que la gente que habita en casa, es sencillamente surrealista.

Llego a casa cerca del mediodía. Me preparo para almorzar, y mientras tanto, agarro un libro y la espero. Sé que no va a poder aguantarse. No sé qué va a decirme, y no tengo nada preparado, pero ya improvisaré...
De repente llega con el mantel para tender la mesa. Da unas vueltas simulando alguna tarea y finalmente se sienta en el posabrazos del sillón. Me mira, con el mantel todavía en la mano.

—Cómo te fue? —pregunta con ese tono de no-importa-realmente, pero que no engaña a nadie.
—Bien —es mi lacónica respuesta sin levantar la vista del libro.
—Tuviste alguna comida el fin de semana? Lo viste a Guzmán? —insisite.
—No, no estuve con el loco. Me encontré con otra gente. No los conocés. —Respondí serio y sin darle mayor trascendencia.
—Ja! Alguno de esos amigos raros tuyos —intenta bromear con ese sentido del humor retorcido que parece haber patentado.
—Sí, claro. Un grupo de homosexuales drogadistos —le respondo con seriedad.
—En serio? —dice ella, comenzando a apretar el mantel con las manos—. Y qué hicieron?
—Nada, lo de siempre... nos endrogamos bien, y después nos fuimos a asaltar una licorería. Después nos fuimos a tomar por ahí.

La mina inclina la cabeza y me mira con ojos espantados.

—Pe... pero... y eso te divierte? —Me pregunta haciendo un esfuerzo sobrehumano para parecer racional.
—Obvio! De lo contrario no lo haría, no te parece?

A estas alturas, casi puedo escuchar los alaridos de dolor del mantel. Lo estruja como si en ello le fuera la vida.

—Decime... vos sos... estás enfermo? —Pregunta, ya desesperada, con la cabeza y su correspondiente y calenturienta imaginación corriendo a toda velocidad.

Le sostengo la mirada... y diez segundos después no pude contener más la risa... pocas cosas se comparan a agarrar a tu madre con la guardia baja y castigar un poco su curiosidad desmedida.

Esta buena mujer no deja de maravillarme. A veces me pregunto si no será un milagro que sepa respirar, de tan boba que se pone.

—Ah, mamá! Es broma! Cómo se te puede ocurrir que puedo hacer semejante cosa?
—Es que me hablaste tan serio... y además te creo capaz de cualquier cosa.

En ese punto no pude menos que sonreírle y darle las gracias. Ese tipo de cumplidos no abundan :)

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lunes, 30 de abril de 2007

Pantagruel era un pobre principiante (Parte 2)


Bueno, con el almuerzo (de alguna manera hay que llamarlo) ya encaminado, pudimos disfrutar un momento de la paz que antecede a la tormenta.





Hasta que comenzaron a llegar los comensales...



Y por supuesto se interesaron por el aspecto gastronómico de la reunión. Ahí fue cuando empezamos a pensar en que tal vez estábamos haciendo las cosas bien... cómo estaban los buitres!!



Ya con el plantel medio armado, empezamos a comulgar... porque lo importante es brindar. El chupingui es meramente incidental.



Y la cosa empezó a tomar forma...




Los fans de la música clásica gustan de los Tres Tenores, con una sinfónica detrás...
Nosotros tuvimos a los Tres López, la negra Patricia (que feneció a una velocidad inaudita), y el acompañamiento de 100 gaitas... pa' vo' y tu tía Roberta!

Un brindis más antes de comer!


Dicen que todo llega a quien espera y no desespera, cosa muy discutible en general, pero no en este caso...

Pelota al medio, a la espera del pitido inicial....




SALIMOOOOO'!!!



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Pantagruel era un pobre principiante (Parte 1)

Mis viejos me dieron una hermana de sangre, única y maravillosa.
La vida me ha bendecido con algunos hermanos.
Uno de ellos es Guzmán. Cuando nos conocimos en la Facultad no supimos bien si ignorarnos o agarrarnos a trompadas, así que nos hicimos amigos.
En algún momento se nos ocurrió hacer una comida. El día perfecto resultó ser un 1º de mayo de 2001. Esa primera vez, se suponía que íbamos a ser 24 comensales, y como podés imaginarte, cocinar para 24 no es una pavadita, así que nos decantamos por la más fácil: puchero.
Guzmán calculó que había que hacer comida para 30, por si alguno estaba especialmente hambriento, así que la comida se tuvo que hacer en tres ollas, a cual de todas más grandes.
Al final resultó que en el estreno no éramos más de 12. Fue un éxito, claro está... sobre todo porque con tanta comida disponible, todos nos llevamos nuestro correspondiente tupper (algunos, más de uno).

Desde entonces hemos reeditado esa comilona insoportablemente abundante, con un plantel estable y otros itinerantes.
Guzmán, con la sutileza que lo caracteriza, se ha moderado, así que ahora sólo cocina para 20 o 22 , a pesar de que hace un buen tiempo que no somos más de 15. Lo bueno es que ahora usamos sólo dos ollas, siendo necesarias dos o tres hornallas para la principal.

Esta vez, decidí inmortalizar la ocasión, para dejar así un legado a las generaciones por venir. He aquí la primera entrega de este invalorable documento gráfico.

Tráiganlo a Pantagruel nomás... yo le voy a enseñar lo que es comer hasta hartarse y mucho más allá.

Che, Pantagruel: NO 'SISTÍS!!!


Con ustedes, los artistas:




Una invitada de lujo. Grappa Bernardi, con nueces. Largo tiempo esperada por los ávidos catadores del cuadro.





Antes que nada, había que hacerle el control de calidad, así que a ello nos aplicamos. Como se ve, las opiniones fueron dispares...










Luego repasamos los ingredientes e implementos... y algunos comentarios intercambiados por el cocinero y su fiel escudero (moi).

Un poco de pan...


Pregunta: —Che, Guzmán... esos chorizos están bien?
—No sé.. pero tienen buen color! —Respondió el cheff 3 segundos antes de meterlos dentro de la olla.



—No me amenaces con esa porquería, porque la mía es mucho más grande! —Dijo amablemente el escudero, mientras blandía una cuchilla de respetables dimensiones. Nada grave... sólo parte del saludable intercambio de ideas entre colaboradores.

—Hago lo que quiero, porque tengo IMPUNIDAD! —Me contestó el cocinero ante una observación relativa al exagerado tamaño de los trozos al picar la verdura.

—Las zanahorias rallálas vos, porque soy alérgico... —sugirió el cocinero.
—Dale, no jodas! O me vas a decir que te hacen mal por ósmosis?
—Sí!

Así que nada... púseme a pelar las zanahorias, y luego hicimos equipo con el cocinero: puerros, cebollas, morrones (verdes y rojos), zapallos, boniatos, papas, apio, ajos, nabos, choclos.



Luego vino la comidad de verdad: falda (tiernita, con y sin hueso), chorizos colorados, chorizos de cerdo, panceta, morcilla y un pechito de cerdo con varios días de sazón en sal, que daba gusto verlo.

En total, supongo que serían unos 10 o 12 kg de carne, más 5 o 6 de verduras, más (como no podía ser de otra manera) cantidades quasi industriales de protos, con 24 horas de remojados. Y no cualquier porotito de morondanga! Nonono... protos chinos! Unos porotones más grandes que las habas. Una grosería de porotos, como quien dice. Para definirlos con una sola palabra: POROTOTUÁ! (con acento tipo Ryu, el de la Street Fighter)
Todo eso, con alguna diferencia de tiempo, a las ollas, y luego de agregado, incrustado y mezclado, se deja reposar.




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